El encuentro de ayer la tensión estuvo presente durante la segunda mitad y tras el partido en la zona de vestuarios. Tras la expulsión del jugador pimentonero Luciano tras una dura patada a enrique cuando el balón estaba parado y cuando se adelantó en el minuto 62, el partido se transformó. El Murcia empezó a perder tiempo y a jugar de manera brusca(el juego que propone el entrenador Iñaki Alonso, al igual que lo hizo con el Real Unión haya por mayo del 2009).
Si ya el murcia jugaría con uno menos durante la segunda mitad, llegaría al final con 9 jugadores y pudo haber llegado con 8, si el árbitro hubiera expulsado al portero visitante tras haber golpeado el balón con violencia tras haber recibido una amarilla por protestar. En el minuto 87 tras muchas perdidas de tiempo en el saque de banda durante la segunda mitad por parte Oscar Sanchez, el colegiado le enseñó la segunda cartulina amarilla y fue expulsado. Tras ser expulsado, el jugador mostró su rabia con todo lo que se le ponía por delante hasta el fondo de que llegó a golperar a Salvador Chirino cuando intentaba éste llevarselo del campo y fue conducido por la policia nacional hasta el túnel de vestuario donde mostró malos modales.
Oscar Sánchez una vez en el vestuario, se dedicó a propinar patadas a las puertas que veía por delante. Dicho jugador, dañó las puertas del botiquín, de un almacén y la de sala de prensa, además de una parte de la pared de la zona por la que se accede al vestuario visitante. Por otro parte, el dorsal seis murciano se encaró con varios empleados del club amenazándolos con denunciar los hechos tras tener un cruce de amenazas e insultos con ellos.
Todo hace indicar que el Cádiz C.F. podría estudiar presentar una denuncia con tal de que el Real Murcia se haga cargo de los gastos de los arreglos del mobiliario destrozado por el jugador de su equipo.
El otro de los sucesos, que vino a colación del primero, lo protagonizó el ahora secretario técnico del Real Murcia, Sergio Fernández, cuando al pedir en voz alta "silencio y más respeto" ante los reproches de lo sucedido, fue recriminado por compañeros de la prensa gaditana recordándole una frase pronunciada por él siendo central del Hércules en la que le deseó al Cádiz que "ojalá se pudra en Segunda División B". Tras ello Sergio Fernández se ensalzó en una acalorada batalla dialéctica que, aunque a punto, no pasó a mayores.
lunes, 13 de septiembre de 2010
La tensión estuvo presente
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