Javi Gracia se presentó en Albacete elegante como en Valencia pero sin chaqueta debido al calor y sin cámaras de por medio. Señal de que lo del Ciutat de Valencia no fue un gesto de cara a la galería por eso de las cámaras y sí un acto de servicio al club que le paga.
En casa, en Carranza, en chándal. Ahora, fuera, hay que cuidar la imagen. Y lo demostró. Pero lo que dio especialmente fue una gran alegría al cerca de medio centenar de cadistas que se arrinconó en una de las esquinas del Carlos Belmonte para vibrar con la primera victoria cadista. Para fortuna de los aficionados gaditanos, el tanto de Nano fue en la portería más cercana a los gaditanos, que no pararon de animar en todo el encuentro llegando, incluso, a sonar más que la parroquia local.
El contraste lo ponían los seguidores albaceteños, que acabaron pitando a los suyos pero aplaudiendo a una hinchada rival siempre muy bien recibida en La Mancha.
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