Salió ayer en la prensa gaditana. Hace dos semanas el Cádiz C.F, denucnió ante la policía el intento de soborno a Cifuentes justo antes del partido ante el Real Unión de Irún disputado en el Stadium Gal, donde el Cádiz subió a Segunda División.
El futbolista recibió, a través de su agente, una llamada para que fallara a propósito en el Dicho estadio facilitando la victoria y el consiguiente ascenso de los albinegros a la categoría de plata.
Ya el representante, Manolo Fraile trasladó su negativa a los intermediarios, que obviamente no dieron su nombre y telefonearon desde un número oculto. Pero quiso informar de esta pretensión de compra al jugador madrileño, que sería titular debido a la lesión de Raúl López y apenas había tenido minutos durante la temporada.
Le ofrecían unos 90.000 euros (quince millones de las antiguas pesetas). No había consigna en ese primer tanteo más que hiciera lo posible para que el conjunto de Iñaki Alonso consumara el ascenso. Como es lógico, tampoco se vinculó con el Real Unión de Irún, salvando de responsabilidad a la entidad guipuzcoana.
Cifu se lo comunicó al director deportivo Julio Peguero, que con la autorización del presidente se dirigió a la Comisaría de Policía Nacional para denunciar los hechos. No tenían ninguna persona a la que acusar, simplemente se informó por si ocurría alguna irregularidad durante el encuentro. Tampoco se quería caldear aún más el ambiente, ya encendido por las declaraciones de Iñaki Alonso y la reducción de entradas por parte del Real Unión, que en lugar de mandar a Carranza las 1.500 prometidas envió 600.
En dos ocasiones
Pero se dejó constancia de la llamada por si ocurría algo extraño en el encuentro y también por temor a que se siguieran tocando a jugadores cadistas. De ahí que no se le haya dado ninguna publicidad, y desde el club gaditano han mantenido el hermetismo durante estas dos semanas confiando en que la noticia no saliera a la luz después del éxito del ascenso.
Pero Daniel Cifuentes no fue el único que recibió tan inesperada oferta. En la semana previa al encuentro de ida en Carranza intentaron sobornar a Kiko Casilla. La estrategia más fácil y utilizada, comprar al portero, el hombre con más responsabilidad sobre un terreno de juego. El cancerbero madrileño se negó en rotundo, aunque en esta ocasión no se ocultaron los hechos. En la segunda ocasión ya se puso el remedio para que no volviera a ocurrir.
La Voz de Cádiz.
martes, 9 de junio de 2009
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