martes, 26 de mayo de 2009

La locura inundó Cádiz


Y Cádiz volvió a echarse a la calle. Miles de aficionados amarillos festejaron el pasado domingo por todo lo alto el ascenso de su equipo en una fiesta que se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Los momentos de mayor júbilo se vivieron cuando al filo de las nueve de la noche el asturiano Piñairo Crespo señaló el final del Real Unión-Cádiz. Ese pitido daba lugar a la explosión de júbilo y resonar de bocinas a lo largo y ancho de toda la ciudad.
A las 18 horas, en el Ramón de Carranza, se dieron cita diez mil aficionados para seguir el encuentro a través de la pantalla gigante colocada por el club y los dos videomarcadores habituales. Los seguidores vivieron el choque animando sin parar y ya a falta de cinco se produjo la invasión del terreno de juego sin que las fuerzas del orden allí presentes pudieran impedirlo, aunque en todo momento reinó el civismo sin que se produjeran incidentes dignos de mención. Tan sólo el speaker se dejaba la garganta pidiendo por megafonía que no se arrancara el césped, aunque sus ruegos no fueron atendidos por un buen número de jóvenes que no querían perder la oportunidad de quedarse con un recuerdo.
Pero no sólo allí se respiraba cadismo. En todos y cada uno de los hogares de Cádiz capital y en miles de la provincia los simpatizantes amarillos se colocaban delante del televisor para seguir las evoluciones de los futbolistas que dirige Javi Gracia.
Tras un partido con la tensión propia del corto resultado obtenido en la ida pero sin mucho sufrimiento real, se alcanzaba el clímax con ese pitido final que llenaba las calles de colorido y fiesta en amarillo y azul.
Todos a Puerta Tierra
Una vez más las Puertas de Tierra se convirtieron en el epicentro de las celebraciones. Miles de seguidores se agolparon allí durante horas en una explosión de júbilo en la que sobraron las bengalas y los botes de humo. Para llegar hasta allí, la marea amarilla había inundado la Avenida, cortando el tráfico en los dos carriles de sentido hacia dentro de la ciudad. Durante todo el camino, los hinchas también entonaron multitud de canciones, acompañados por las bocinas de las motos y los coches. Una vez allí, los cánticos siguieron siendos los protagonistas, sonando con fuerza el habitual Ese Cádiz oé, y otros más novedosos como Pim, pam, pum, subimos en Irún o El año que viene en Primera. Todos los presentes, aguantando el frío.

Finalmente, la expedición cadista aterrizaba en Jerez en torno a las dos de la madrugada, donde les esperaba más de un centenar de aficionados y familiares de los jugadores, para posteriormente desplazarse a la capital.

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